Diseño constructivo

 

El diseño constructivo

La madera, por su propia naturaleza viva, se relaciona con los elementos que la rodean. En la mayoría de los casos no sufre ningún daño con esta relación, pero en determinadas ocasiones puede servir de alimento para otros organismos vivos (agentes bióticos) o sufrir deterioro por agentes físicos (agentes abióticos). Por ello, en la madera expuesta a determinadas condiciones puede ser necesario disponer de algún medio para garantizar su durabilidad. Uno de los más eficientes es el diseño constructivo, basado simplemente en el correcto diseño y en la correcta ejecución de los detalles constructivos para preservar a la madera de las condiciones que reducen su durabilidad (protección pasiva).

Normalmente donde más indicada está y más eficaz resulta la protección pasiva es en las piezas de madera colocadas a la intemperie, en contacto con los muros o en otros lugares donde existe mayor riesgo y donde se acumula más humedad.

Un caso típico es el del apoyo inferior de los pilares sobre el suelo: si se deja en contacto directo con el suelo se encuentra en una clase de riesgo 4, mientras que con sólo elevar ligeramente la superficie del apoyo podemos reducirlo a una clase de riesgo 3 o incluso 2 si se protege adecuadamente. Otro aspecto a tener en cuenta en la fase de diseño es la posibilidad de retener agua en la madera al exterior. Cualquier arista, encuentro entre piezas, vierteaguas mal ejecutado o rincón puede dar origen a la retención de agua y propiciar un ataque, por lo que siempre hay que prever la salida natural del agua que pueda ser retenida.

Desde el punto de vista de la protección pasiva, valorando los posibles costes que pueda suponer, una medida a menudo necesaria consiste en prever la sustitución de piezas. De esta forma se pueden diseñar elementos de protección o con funciones secundarias que preserven la integridad de las piezas principales y que puedan ser fácilmente sustituibles. Incluso a veces se plantean diseños para poder sustituir piezas principales cuando estén dañadas.

Un punto crítico de las estructuras de madera colocadas a la intemperie es el de las testas expuestas, ya que es la zona por donde más humedad puede quedar retenida. Las superficies al hilo (radiales o tangenciales), sin embargo, absorben mucha menos humedad. Tanto en las testas del extremo de piezas verticales (pilares, soportes verticales de vallas, etc.) como horizontales (vigas en voladizo, tablones de solera de una pasarela, etc.) pueden disponerse distintos sistemas que impidan el acceso del agua o que permitan su rápida evacuación. Existen muy variadas soluciones para la protección de testas, como pueden ser unos sencillos cortes oblicuos, unas tapas de madera o de chapa, forros superiores ventilados y goterones.

El diseño tradicional de las ménsulas y canecillos incluye una serie de cortes que actúan como goterones evitando que el agua escurra hacia el muro.

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