Proteger la madera

 

En la Naturaleza nos vamos a encontrar con dos tipos de agentes que deterioran la madera. Conocerlos y estimar su presencia en el lugar donde va a colocarse, nos permitirá definir el mejor tratamiento en cada caso. Estos dos tipos de agentes los podemos clasificar en:

– Agentes de tipo abiótico como son:

  • Humedad: con diferente incidencia sobre la madera a partir del 30% (p.s.f – punto de saturación de la fibra), actúa de  forma tanto directa como indirecta, causando diversos daños
  • Insolación: la radiación solar provoca una decoloración superficial de la madera. Los rayos UV eliminan la lignina de las  paredes celulares, causando una desfibración de la madera (deterioración de sus propiedades mecánicas)
  • Fuego: destrucción parcial o total de la madera.

– Agentes de tipo bióticos, que se recogen en tres grupos:

  • Hongos xilófagos
  • Hongos cromógenos, apenas reducen las propiedades resistentes de la madera
  • Hongos de pudrición, causan una notable reducción de las propiedades resistentes  de la madera
  • Insectos xilófagos
  • Xilófagos marinos.

    Para luchar contra estos agentes emplearemos una serie de productos químicos que deben cumplir  unas condiciones minimas de:

    • Presentar características biocidas
    • Tener una buena fijación en la madera durante un largo periodo de tiempo
    • Poder conseguir con ellos un alto grado de penetración y retención en la madera
    • No producir deterioros o deméritos en la madera y sus propiedades
    • No producir daños a la salud humana y al medio ambiente.

    Los productos químicos, para poder ser considerados protectores de la madera, deben superar una serie de ensayos descritos en la norma europea EN 599.1/96.

    A la vista de los enemigos que hemos visto que tiene la madera cuando se emplea  como material de construcción se deberán tomar medidas que garanticen la durabilidad de la misma durante el periodo previsto de servicio.

    La durabilidad de la madera viene fundamentalmente determina por tres factores:

    Diseño constructivo

    La madera, por su propia naturaleza viva, se relaciona con los elementos que la rodean. En la mayoría de los casos no sufre ningún daño con esta relación, pero en determinadas ocasiones puede servir de alimento para otros organismos vivos o sufrir deterioro por agentes físicos. Por ello, en la madera expuesta a determinadas condiciones puede ser necesario disponer de algún medio para garantizar su durabilidad.

    Durabilidad natural

    La durabilidad natural es la resistencia intrínseca de la madera a los ataques de los siguientes organismos destructores: hongos xilófagos, insectos de ciclo larvario, termitas, xilófagos marinos.

    Tratamientos aplicados

    Para conseguir una mayor durabilidad de la madera tendremos que dar un tratamiento a la madera mediante productos químicos, aplicados de diferentes formas para impregnarlas, evitando así los ataques de sus enemigos.

    NUESTRA PROTECCIÓN

    En nuestras instalaciones el tipo de protector que usamos es el TANALITH E (3492) con el número de registro 07-80-04544

    Es un producto acuoso a base de tecnología de cobre y triazol. El cobre se deriva de fuentes recicladas y los triazoles son biocidas orgánicos biodegradables.

    En Maderas Iripo S.L. damos un certificado de GARANTIA de 10 años (no queda cubierto el desgaste por uso o el mal uso de los elementos)

    NUESTRO PROCEDIMIENTO

    La madera la tratamos en autoclave por el sistema de Bethel de Vacío-Presión-Vacio. Explicamos a continuación el procedimiento.

    Las diferentes piezas, ya cortadas, se ponen sobre unos contenedores metálicos (Formeros) y se introducen en el autoclave, donde se someten al tratamiento. Nosotros seguimos el Sistema Betelh, consistente en hacer primero un vacío, para extraer el máxima de aire de las celdillas de la madera y predisponerla a que cuando entra el liquido de la disoluciones de sales de Cobre (Fungicida), y Amonios Cuaternarios (Insecticida) en el tanque del autoclave, se empape haciendo el efecto esponja.

    Una vez que el tanque se ha inundado con el liquido de las disoluciones de sales, se le da 12 atmósferas de presión, para forzar al liquido a que penetre por toda la madera de albura, esto es muy importante porque es lo que le va a dar la durabilidad a la madera. Sometida a esta presión la madera esta durante un mínimo de 5 horas (el tiempo depende de las secciones de la madera que se hayan metido). A continuación se saca el líquido del tanque y se vuelve a hacer un vacío para “ escurrir “ la madera y evitar que posteriormente este expulsando líquido del tratamiento durante los días siguientes, hasta que se equilibre la presión interior con la exterior.

    Tenemos la madera completamente empapada, el paso siguiente es que toda esa agua se evapore dejando las sales pegadas a las celdillas. Este proceso requiere un tiempo determinado donde conviene que la madera se aire al máximo. Cuando lo que tratamos es madera aserrada, las tandas de tablas o vigas se separan mediante rastreles, precisamente para favorecer posteriormente la ventilación de las piezas de madera y su consiguiente secado.

    En adaptación a la normativa, que es de obligado cumplimiento a partir del 30 de junio de 2004 ORDEN PRE/2277/2003 del 4 de Agosto de 2003, todos nuestros productos son tratados con TANALITH E ( 3492) libres de Arsénico, anotado en el registro de plaguicidas del Ministerio de Sanidad y Consumo con el nº de registro 07-80-04544 y conforme a las normas EN46/UNE 56402 + EN 73, EN 117+ EN 84+EN 73, EN 152-2 (UNE 56419-2) y EN 113+ EN 73 + EN 84 cumpliendo la normativa europea vigente adoptada por España (EN 335.2/92, EN 350.2/94, EN 460/94 y EN 599.1/96).

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